Con su particular y ácido sentido del humor, el actor Albert Boadella encandiló con sus reflexiones y anécdotas a un Auditorio Puerta Ferrisa de Alicante lleno para asistir al primer «Diálogo FLPC» del año, celebrado el viernes 13 de marzo.

Con respuestas tan originales como de costumbre, respondió sin pelos en la lengua a las cuestiones que plantearon Alberto Giménez y Evelyn Mesquida, presidente y socia fundadora del Foro Libre de Pensamiento Crítico, así como a todas las preguntas del público presente.

La infancia de un «enfant terrible»

Ya desde la primera pregunta, se barruntó que sería una charla repleta de humor y brillantes anécdotas.

«Fui un niño terrible, realmente malo. Para pagarme la escuela me puse de monaguillo en la parroquia y eso sí que fue fantástico, porque ahí empecé a hacer teatro».

Sus inicios en el teatro

Inquieto desde joven, Boadella siempre tuvo un carácter emprendedor que le llevó a fundar y dirigir la compañía Els Joglars, un teatro independiente y transgresor, basado en el mimo clásico, pero que pronto destacó por su carga crítica contra las situaciones sociales y políticas:

«Fundé una compañía para hacer espectáculos de mimo, que nos daba una oportunidad extraordinaria de superar la censura».

El humor como antídoto del fanatismo

La prueba de que el humor es un arma que combate los fanatismos, está en que es perseguido por los autoritarismos en todo el mundo:

«El humor establece una distancia, incluso con las cosas que quieres. Es enemigo de los fundamentalismos. Vete a hacer humor con el Islam, por ejemplo, y corres peligro de muerte».

«La Torna»: la obra de teatro que le llevó a la cárcel

En 1973, Salvador Puig Antich y Heinz Chez fueron los últimos presos ejecutados por el franquismo. A través del teatro, Albert Boadella mostró su repulsa con la obra de teatro de «La Torna» en la que cuenta la intrahistoria que llevó a la muerte de Chez. Una obra por la que fue detenido y encarcelado en Barcelona.

» En la obra, se muestra a los militares borrachos decidiendo la pena de muerte de Chez. Lo cual fue real. Me aplicaron la Ley de Jurisdicciones y acabé en la cárcel Modelo».

La fuga de la cárcel

Boadella se fugó de la cárcel gracias a la ayuda de dos mujeres y a su ingeniosa forma de utilizar su condición de artista y «genio del disfraz».

«La forma que tuve de fugarme fue fingir una enfermedad y que me llevaran al hospital clínico donde estuve dos meses. Allí tomé confianza con los policías hasta que conseguí que me dejaran solo y planeé una fuga donde mi mujer Dolors fue fundamental».

La Iglesia contra su obra

De vuelta a su trabajo, Boadella estrenó «Teledeum», una obra malentendida por las facciones más conservadoras de la Iglesia, al considerarla «burlesca y ofensiva a las verdades más estimadas de la fe del cristiano».

«Teledeum fue una obra mal entendida. Soy partidario del teatro en la Iglesia, y pienso que la decadencia del catolicismo es la falta de ritual. Llega más al espíritu una obra que un discurso del Papa».

El enemigo del nacionalismo catalán

Boadella habla sin tapujos de su posición personal y pública sobre el separatismo.

«Me convertí en enemigo del nacionalismo catalán porque mí me parecía una canallada y una paranoia. El nacionalismo ha provocado millones de muertos en Europa».

El origen de Ciudadanos y por qué falló

Boadella fue uno de los intelectuales promotores de la plataforma cívica Ciudadanos en Cataluña, movimiento que surge como reacción a la deriva catalanista y que ayudó a impulsar en sus primeros actos públicos. Así habló sobre sus inicios y su experiencia dentro del partido:

«Ciudadanos funcionó porque tuvo unos líderes, pero no se hizo una estructura de partido que tiene que llegar a todos los españoles como tienen el PP o el PSOE. Se abandonó esta parte, que fue el gran error de Ciudadanos».

Su exilio cultural de Cataluña

Boadella habla sobre su separación de los organismos culturales de Cataluña y cómo encontró amparo artístico en la ciudad de Madrid.

«La obra ‘En un lugar de Manhattan’ de Els Joglars, tuvo un éxito formidable en Madrid y cuando llegó a Cataluña, el público desapareció. Entonces me di cuenta de que no eran solo los políticos, sino los dirigentes culturales los que estaban en contra de nuestro teatro».

Tabarnia: ¿parodia o proyecto político?

Boadella fue elegido presidente de Tabarnia, una república autodeclarada independiente de Cataluña que pretendió en un primer momento burlarse del separatismo :

«Tabarnia tuvo un éxito extraordinario y por momentos hubo la tentación de convertirlo en un movimiento político, pero el problema estaba podía entrar en conflicto y hacerle competencia a Ciudadanos».

La sociedad no reacciona

Boadella considera que actualmente se han traspasado todas las líneas rojas posibles de la mala política y los malos políticos:

«Nos encontramos en una situación en la que no hay una reacción importante por parte de la sociedad, que no se organiza para frenar a unos señores que miran exclusivamente por sus propios intereses».


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